Es la pregunta que más se repite en la primera cita de quien va a montar algo. Y casi siempre llega con una cifra debajo del brazo: «me han dicho que a partir de tanto compensa la sociedad». Esa cifra no existe, o mejor dicho, existen muchas y ninguna sirve para todos los casos.
Por qué el número mágico no funciona
La regla del «a partir de X euros» sale de comparar solo una cosa: lo que se paga de IRPF frente a lo que se paga en el impuesto de sociedades. Es una comparación real, pero es una de cuatro o cinco, y muchas veces ni siquiera es la que más pesa.
Además, esa comparación depende de algo que casi nadie tiene en cuenta al hacerla: qué piensas hacer con el beneficio. No es lo mismo dejarlo dentro de la empresa para reinvertirlo que sacarlo entero todos los años para vivir de él. Si lo sacas, acabas pagando dos veces, y la cuenta cambia por completo.
Lo que de verdad cambia
De qué respondes si algo sale mal
Como autónomo respondes de las deudas de tu actividad con todo tu patrimonio, presente y futuro: la casa, el coche, la cuenta. Una sociedad limitada separa ese patrimonio del de la empresa.
Ahora bien, esa separación tiene menos alcance del que se le supone. Cuando la empresa pide financiación, lo normal es que el banco pida un aval personal de los socios, y ahí la protección desaparece para esa deuda concreta. Y la responsabilidad tampoco cubre lo que ocurra por no cumplir con Hacienda o con la Seguridad Social.
Aun así, si tu actividad tiene riesgo real —obra, instalaciones, existencias, contratos grandes—, este punto pesa más que cualquier cálculo de impuestos.
Cuántos impuestos y de qué forma
El autónomo tributa por IRPF, que es progresivo: cuanto más ganas, mayor es el porcentaje que se te aplica al último tramo. La sociedad tributa por el impuesto de sociedades, con un tipo fijo que no sube con el beneficio.
De ahí sale la idea del número mágico. Y de ahí también sale su trampa: en la sociedad, el dinero que pasa a tu bolsillo —como nómina o como dividendo— vuelve a pasar por tu IRPF.
Cuánto papeleo tienes por delante
Esta es la parte que más se subestima. Una sociedad se constituye ante notario y se inscribe en el Registro Mercantil, lleva contabilidad conforme al Plan General Contable, aprueba cuentas anuales cada año y las deposita en el Registro. El autónomo tiene obligaciones bastante más ligeras.
No es solo dinero: es tiempo y son plazos que no se pueden dejar pasar. Si montas una sociedad, cuenta con que la contabilidad deja de ser algo que se pueda llevar en una carpeta.
Cómo te ven fuera
Hay sectores donde presentarte como sociedad abre puertas: grandes clientes, concursos públicos, proveedores que dan crédito. Y hay otros donde da exactamente igual. Si tus clientes van a ser particulares, este punto no cuenta.
Las preguntas que te vamos a hacer
Cuando alguien nos plantea la duda, no empezamos por la calculadora. Empezamos por aquí:
- Cuánto esperas facturar y, sobre todo, cuánto esperas ganar el primer año y el segundo
- Qué parte de ese beneficio necesitas sacar para vivir y qué parte se queda dentro
- Si vas solo o con socios, y en qué proporción
- Qué riesgo tiene lo que vas a hacer: si algo sale mal, cuánto puede costar
- Si vas a necesitar financiación o inversión de fuera
- Quiénes van a ser tus clientes
- Cuánta gestión estás dispuesto a asumir, en tiempo y en coste
Con eso encima de la mesa, la respuesta suele aparecer sola. Y muchas veces es empezar como autónomo.
Empezar de una forma no te condena a seguir así
Cambiar de autónomo a sociedad es un camino perfectamente transitable y bastante habitual: se monta la sociedad y se le traspasa la actividad. Requiere planificarlo, porque hay consecuencias fiscales según cómo se haga, pero se hace todos los días.
Lo contrario también es posible, aunque disolver una sociedad es más lento y más caro que constituirla. Por eso, cuando la duda está muy repartida, suele salir mejor empezar por lo sencillo.
Y si prefieres no decidirlo tú solo
Es una decisión que se toma una vez y condiciona los años siguientes, así que merece la pena sentarse a hacer los números con tu caso delante, no con un ejemplo de internet.
Puedes ver cómo trabajamos la constitución de sociedades o, si te inclinas por lo otro, qué incluye la asesoría para autónomos.

